Te saboreo de a poco, no hay prisa en llegar,
el mar de tus sabores se derrama en mi boca,
palpando sin limites la locura sospechada,
el vertice caildo y siniestro en el cual caigo rendida
con cada beso de tu boca entreabierta
que deja entrar mis humedades certeras.
Luna de critales que reflejan lo prohibido
que se abre de par en par en mi cielo
de sabanas compartidas a diario.
Espada filosa cortando las ataduras de la rutina,
la espalda erguida ante todo tu ser,
mis manos danzando, quitando los velos
de la noche mas cerrada que permite, una vez mas,
ser protagonistas de los ruidos mas sentidos.
La cama de los sueños queda cubierta
de mi fugura desarmada en los trozos
que elijes con cuidado, rearmando todo en un roce.
El aire sediento de las bocas que comparten humedades,
que se entregan a las pasiones desatadas
con las miradas de los cuerpos que vuelan lejos.
Comandante eterno de mi parte mas urgente,
custodio de mi odio oculto a los relojes,
el tiempo parado en mi vientre hecho nido,
en el cual te acobijo despues de las tormentas,
cuando el sol sale, y nos encuentra juntos,
como siempre, como ayer, sabiendo que ese
es nuestro mañana, el futuro en tus manos de hombre,
las palabras en mi boca de mujer que te evocan
cada dia de la vida, para decirte en el oido
que el amor se consuma en cada uno de los encuentros.