Manos urgentes de caricias,
dedos que no conocen las huellas digitales
si no pasan por tu espalda morena,
dueña de mis suspiros mas sentidos.
Besos sin bocas cercanas me llevan
al recuerdo de los segundo anterior
a que la rutina diaria te arranque de la cama.
Amasando recuerdos en la misma cocina
que la noche anterior encontro las bocas
goteando el vino dulce de tu boca perfecta,
testigo mudo de los sabores del agridulce
banquete en el cual, los cuerpos juegan,
se entregan sin medidas ni espacios posibles.
Cuerpo y alma en un solo gemido
que quebranta las barreras de la inocencia,
que nos despoja de los demonios del tiempo
en cada una de las caricias de los ojos,
las manos y las bocas sin prisa.
Los cuatro puntos carinales en el centro
mismo de tu hombria desplegada,
miradas complices en medio de la oscuridad
de las velas encendidas, permitiendo
ver a travez de tus ojos toda mi alma.
El universo vuelve a mis pies,
cuando llegas, me tomas por mi cintura
y me das el beso eterno en cada beso,
mi humanidad se completa ahi mismo,
con tus manos en mi cuerpo,
volviendome enteramente tuya,
como ayer, como hoy, como siempre.