Desatando los nudos que mi alma se empecinaba

en mantener firmes dentro de un corazon cansado

llegaste a mi vida un dia cualquiera,

transformaste mis sueños en alas,

me llenaste las manos con el calor de un fuego

que no quema mas de lo necesario.

Esquivando los papeles que demuestran el titulo

de propiedad de un alma que no se entregaba

a la magia del saberte cerca en el mar de mis sabanas.

Recibiendo las mañanas en la ducha de sabores

mas dulces con muecas en formas sabias,

acunando tu cabeza en el hueco imperceptible

de un ombligo que lleva tu nombre desde

que decidiste quemar todas tus naves y atracar en mi puerto.

Miradas cristalinas detras de los espejos que

solo saben reflejar si estas en mi mundo,

compartiendo las sonrisas tan reales en un cielo

que lleva tus caricias a mi almohada.

Seguridades sin idealismos,

sabiendo que somos tan humanos y reales

como la misma luna que observa sin parpadear,

aceptando los defectos y convirtiendolos en perfecciones

al solo roce de los labios que no saben de urgencias,

derramando las estrellas con las pupilas alertas

a las miradas encontradas que bendicen

el habernos reconocido en medio de la voragine.

Deborando de a poco los momentos mas lindos,

en los cuales, vos y yo, somos los dueños

de un universo que se rinde justo a los pies

de nuestros cuerpos enredados en mitad de la noche.